Se convertirán a ti

«Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos y … se convertirán a ti»

Terremotos, huaicos, deforestación, asesinatos, secuestros, feminicidios y corrupción son algunas de las noticias que se han convertido en el menú de información al que estamos acostumbrados cada mañana. A decir verdad, no podemos culpar a los diarios de sensacionalismo; es simplemente la realidad del tiempo que nos ha tocado vivir. Ante esta escalada de malas noticias surge una inevitable pregunta, ¿Que estamos haciendo como cristianos ante todo esto? La Palabra dice que somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9) Pero, ¿Estamos realmente anunciando las virtudes de Él? ¿Estamos llevando a otras vidas esa luz admirable? O, dicho de otra manera, ¿estamos atrayendo a otros a esa luz admirable o solo la estamos guardando para nosotros? O, quizás ya lleva tiempo desde que esa luz admirable ha perdido su fulgor en nuestras vidas.

El rey David perdió esa luz por un tiempo después de pecar con Betzabé. En medio de ese oscuro episodio de su vida, el escribió el Salmo 51 donde le pide a Dios varias cosas que, aunque no hayamos hecho algo tan deplorable como lo que hizo David, igual nos servirán para entender la importancia de ser luz en medio de un mundo donde impera las tinieblas.

Primero, David le pide a Dios que crea un corazón limpio y que renueve un espíritu de rectitud dentro de él (v. 10). Segundo, ruega no ser echado delante de la presencia de Dios y que El no quite Su santo Espíritu de él. (v. 11). Tercero, pide que Dios le devuelva el gozo de su salvación y que un espíritu noble lo sustente (v. 12). Y por último explica que pide estas cosas porque son necesarias para poder enseñarle a los pecadores los caminos de Dios y que solo después de tenerlas los pecadores se convertirán a Dios (v. 13.). ¿Recuerdas la última vez que desnudaste los defectos más íntimos de tu alma ante Dios de esa manera? ¿Recuerdas la última vez que le pediste a Dios que te haga un digno representante de El para que otros puedan ver que Dios vive en ti y que esto ayude a que ellos se conviertan a Él?

Aun después de haber caído en lo más bajo, David pidió estas cosas porque quería volver a ser un digno representante de Dios y porque le importaba la conversión del alma perdida, como a Dios también. ¿Recuerdas haber orado algo parecido a la oración de David? Es precisamente en estos tiempos oscuros y llenos de malas noticias en los que nosotros, como portadores de las mejores noticias, debemos anhelar la Presencia de Dios para que podamos radiar Su luz admirable y para que podamos ser llenos del gozo de su salvación y para que podamos ser sustentados por un espíritu noble. Solo entonces el mundo nos preguntará y entonces podremos guiarlos a la luz admirable de Jesucristo. Solo entonces podrán despertar cada mañana con mil razones para sentirse agradecidos por todas las bendiciones que Dios derrama sobre sus vidas. Porque habrá amanecido sobre ellos también la mejor noticia jamás contada; las buenas nuevas del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Escrito por: Denis Espinoza
Líder del Ministerio de Evangelismo

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